viernes, 5 de diciembre de 2014

Ayotzinapa, un eco de 1968.

El mayor atentado estudiantil ocurrido en México, fue el 2 de octubre de 1968. Alrededor de 300 estudiantes fueron perseguidos, maltratados e inclusive asesinados en la Plaza de las Tres Culturas, en la Ciudad de México. Gustavo Díaz Ordaz –abogado, priísta y recio conservador– estaba a cargo del poder ejecutivo mexicano.
La desaparición de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre del 2014, y su posterior asesinato, es la segunda mayor masacre contra estudiantes cometida en México tan solo después de la matanza de Tlatelolco. El actual acontecimiento ha sido objeto de mención en medios masivos de comunicación, protestas y manifestaciones diversas.


Si se pone atención a los hechos que han venido ocurriendo desde ese 26 de septiembre, se observa una similitud de acontecimientos comparables con aquel verano del 68. A continuación se establece un comparativo entre lo sucedido en 1968 y lo que pasa actualmente con el movimiento de #Ayotzinapa.





El comparativo de la tabla sirve para darse cuenta de que no estamos muy lejos de otro frío y trágico desenlace en la comunidad estudiantil mexicana. Todos los hechos apuntan al caos en el que podría terminar el actual movimiento de #Ayotzinapa. Afortunadamente no estamos en 1968. Los jóvenes, ni los padres, la cultura y los medios masivos de comunicación ya no son los mismos.

Las cortinas de humo de radio y televisión (sobra mencionar ejemplos) ya no pueden desviar la atención del pueblo mexicano. Las redes sociales se han convertido en una herramienta para desmentir la represión gubernamental. Su velocidad de reproducción es casi inmediata; solo bastan algunos minutos para que el contenido se vuelva viral. Esto ha hecho que el los usuarios de todo el mundo pongan su mirada atenta a la represión del movimiento activista.

¿Qué depara el futuro para el movimiento de #Ayotzinapa? No se sabe con extactitud, pero el Estado debe de estar en un sentido de prevención, pues lo que menos se quiere es otro 68 en pleno 2014. Lo que sí se puede observar, es que el movimiento no se detendrá a corto plazo. 

Es momento de hacer frente, no olvidar, seguir en pie de lucha, y no tener miedo.